Celebran en la Catedral y en El Sagrario al Señor de la Misericordia

Carlos Villa Roiz

En la Catedral Metropolitana de México y en El Sagrario, que es la parroquia del Centro Histórico, celebraron con gran alegría al Señor de la Misericordia como ya es costumbre para el segundo domingo de Pascua, según lo estableció san Juan Pablo II, luego de que canonizara en el año 2000 a la religiosa polaca Sor Faustina Kowalska, quien fue la gran promotora de esta celebración.
En El Sagrario, un grupo de laicos comprometidos con la difusión de esta devoción, organizó una comida en el atrio en la que dieron alimento caliente a todos los asistentes a las misas, y este convivio fue amenizado con una banda de música proveniente de Xochimilco, además de que hubo una exhibición de baile de salón que alegró la convivencia familiar. También se presentó en el atrio un grupo de concheros que danzaron durante varias horas en honor al Cristo de la Misericordia.
Por su parte, en la Catedral Metropolitana, celebró la Santa Misa el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México Mons. Crispín Ojeda Márquez, quien recordó a los fieles que se trata de la fiesta de la misericordia, y por lo tanto, es la fiesta de la caridad. También dio la bienvenida a un grupo de personas que trabajan en Cáritas, que es el brazo asistencial de la Iglesia y que acudieron a misa.
Durante su homilía, Mons. Crispín Ojeda habló de la conversión de Santo Tomás, el apóstol incrédulo de la resurrección de Jesús, y quien terminó acuñando la frase: Señor Mío y Dios mío.
A esta ceremonia religiosa también asistieron varios adultos que fueron bautizados hace una semana durante el Domingo de Pascua, en la misma ceremonia en la que se encendió el cirio pascual.
El padre Julián López Amozurrutia, canónigo teólogo de la Catedral de México, entrevistado, explicó que “esta festividad, el Domingo de la Misericordia, que formalizó san Juan Pablo II, corresponde a una fiesta litúrgica más antigua y que era conocida como el Domingo de Blanco debido a que a ella asistían los recién bautizados en la Pascua, al cumplir una semana como cristianos”.
Algunos de estos jóvenes, entrevistados, compartieron su experiencia con Desde la Fe, y afirmaron haber encontrado un mayor sentido a sus vidas al recibir el sacramento del bautismo.