Card. Aguiar: “Es necesario crear políticas públicas a favor de la familia”

  • Al visitar la VI Vicaría San José, el Arzobispo de México también habló de la necesidad de crear un plan pastoral arquidiocesano, de la conveniencia de las unidades pastorales y de las vocaciones sacerdotales y religiosas, entre otros temas.

 

Vladimir Alcántara

Como parte de una serie de visitas de reconocimiento que el Arzobispo Primado de México, Card. Carlos Aguiar Retes, está haciendo por las ocho zonas territoriales que conforman la Iglesia capitalina, este 19 de marzo, en que se celebra la fiesta de san José, acudió a la Parroquia la Esperanza de María en la Resurrección del Señor, donde se reunió con el clero, miembros de la vida consagrada, agentes de pastoral y laicos comprometidos de la VI Vicaría Episcopal, cuyo obispo Obispo Auxiliar, Mons. Crispín Ojeda Márquez, le dio la bienvenida.

Encuentro con el clero

Al inicio de la visita –la segunda en su tipo luego de que el mes pasado visitara la III Vicaría–, el Card. Aguiar Retes tuvo un espacio de oración con los ministros ordenados de esta zona, a quienes exhortó a dejarse interpelar por la Palabra, y a través de la meditación, suscitar la oración-diálogo con Dios, a fin de descubrir qué les quiere decir Él, ¿para qué les ha dado la vida? y ¿cuál es su vocación y misión?

Posteriormente, el Arzobispo Primado fue informado acerca de la situación actual que guarda la Vicaría, y después respondió a diversas preguntas planteadas por el presbiterio, momento de la jornada en el que tocó diversos temas de interés, como la seguridad social de los sacerdotes, el papel del laicado, la formación permanente del clero y la importancia de ser una Iglesia en salida. Algunos de los temas en que el Cardenal enfocó mayormente su mensaje fue la importancia de un plan diocesano de pastoral y las unidades pastorales que planea establecer al interior de la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México.

Sobre la necesidad de tener un plan diocesano de pastoral, dejó en claro que no puede haber un plan pastoral para cada vicaría; también se refirió a la importancia de generar procesos, pues es indispensable pasar de realizar eventos o acciones pastorales –que sólo influyen en pequeños grupos–, a generar procesos pastorales que ejerzan influencia en toda la sociedad. En este sentido, el Card. Aguiar consideró que la Arquidiócesis de México tiene un enorme potencial en su estructura; sin embargo, es necesario tener organicidad para que sus diferentes células no trabajen aisladamente.

En lo que respecta al tema de las unidades pastorales, externó que el propósito es levantar los límites territoriales para ser, como Iglesia, una unidad pastoral, a través de una fórmula que contempla el Derecho Canónico, en la que se unen parroquias y son atendidas por un equipo sacerdotal, a fin de facilitar a los feligreses su identidad eclesial. Explicó que, bajo esta forma de organización, en lugar de que cada parroquia tenga sus propios equipos, contarán con un solo equipo para las diferentes pastorales; económicamente, las parroquias con recursos podrán ayudar a las que no los tienen, y se invitará a los sacerdotes de dicha unidad a vivir en una casa común, ya que la soledad en la que viven provoca esas tentaciones en las que a veces se cae, de manera que uno de los objetivos es fortalecer la vida espiritual.

Encuentro con religiosos, religiosas y agentes de pastoral

Por otra parte, durante esta visita de reconocimiento, el Card. Aguiar Retes también sostuvo un encuentro con miembros de la Vida Consagrada y con agentes de pastoral de la Vicaría, frente a quienes se congratuló por el avance que han tenido en el caminar pastoral emprendido en el año 2000, con la firma del Plan de San Marcos, que ha permitido consolidar un proceso misionero, fortalecer la estructura vicarial y pasar de ser parroquias en salida a parroquias “salientes”.

Durante este encuentro, el Arzobispo de México señaló que hacen falta plataformas que permitan ayudar a los laicos a incidir en ámbitos de la vida pública, social, laboral, cultura y política, ya que hay una gran cantidad de personas cuya intención es hacer el bien en dichas esferas, pero fácilmente son absorbidas por los ámbitos en los que se mueven, y surgen en ellos actitudes de codicia, de envidia, de deseos de poder y todas esas tentaciones a las que no pueden resistir.

“La iglesia no ha sabido tener esas expresiones de apoyo para quienes se mueven en la sociedad. 84 por ciento de los mexicanos dicen ser católicos, pero eso no se refleja en la vida social; al contrario, hay muchos problemas de violencia, de odio, secuestros, por lo que se necesita un replanteamiento para que nuestra sociedad refleje verdaderamente el sentido del Evangelio”.

Expresó que si bien la familia es la base de la sociedad, en México hacen falta políticas públicas a favor de esta institución. En este sentido, explicó que en Alemania hace 30 años los índices de natalidad iban en picada, y se logró revertir este problema a través de una política pública que consistió en ayudar al Matrimonio estable, con un sobresueldo por mantenerse unidos, con un segundo sobresueldo por tener un hijo, con un tercer sobresueldo por tener un segundo hijo, y con un crédito blando para casa al venir el tercer hijo, lo cual detuvo la caída en los índices de natalidad.

En cuanto a la Vida Consagrada, el Card. Aguiar Retes señaló que es un gran don de Dios para la Iglesia, pues sus carismas son obra y fruto del Espíritu Santo, y son para servir. “Uno de los grandes problemas de la Iglesia en general, es que estamos encontrando caminos por lados distintos. Eso no puede ser. Si están faltando vocaciones es porque no estamos caminando como es debido. El día en que Vida Diocesana y Vida Consagrada caminemos juntos, y que los carismas sean para bien de la sociedad, no van a faltar vocaciones. En la Ciudad de México surgirán vocaciones, pero debemos ponernos a vivir nuestra vida cristiana, porque ahí el Señor siembra”.

Al concluir este encuentro, el cardenal Aguiar presidió la santa Misa con motivo de la fiesta patronal de san José, patrono de la VI Vicaría Episcopal.