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DATOS RELAVANTES SOBRE LAS RELIQUIAS
Miércoles, 24 de agosto de 2011 16:00 hrs

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Sólo Dios debe ser adorado. Él y nadie más que Él.

¿Qué es una reliquia?

Las reliquias son los restos del cuerpo de los beatos y santos y por extensión, también lo son aquellos objetos dignos que pertenecieron o que usó un santo.

La Iglesia cataloga las reliquias en tres tipos:

1) Insignes o de primer grado, que son las partes del cuerpo de un santo, como es el caso de los huesos y su sangre.

2) Las reliquias de segundo grado son objetos con los que tuvo contacto.

3) Las reliquias de tercer grado o de contacto, que son aquellas imágenes religiosas o fragmentos de tela que entran en contacto con las reliquias de primer grado.

¿La Iglesia permite que las reliquias sean adoradas?

La respuesta es tajante: No.

Sólo Dios debe ser adorado. Él y nadie más que Él.

Las reliquias pueden ser veneradas, pero jamás adoradas. La Iglesia autoriza su veneración en forma de “culto relativo”, es decir, la veneración no va dirigida a las reliquias, sino a la propia persona del santo.

¿Qué es la veneración?

Es una reverencia hacia una persona o símbolo, reconociendo en ella el efecto de la gracia de Dios, a quien en última instancia siempre se dirige el culto.

¿Por qué se envió a México como reliquia del beato Juan Pablo II, una muestra de su sangre y no un fragmente de sus  huesos?

Porque después de la muerte del Papa, él fue sepultado en un sarcófago “a nivel de piso”, como fue su voluntad testamentaria, y no se tomaron otras reliquias de su cuerpo.

El sarcófago fue depositado primero, en las Grutas Vaticanas; luego, pasó a una de las capillas de la Basílica de San Pedro, en espera de que sea canonizado, luego de que la Comisión para las Causas de los santos verifique otro milagro realizado por Dios, por mediación de Juan Pablo II

Cuando llegue ese momento, las autoridades de la Santa Sede decidirán si se toma una reliquia o no de su cuerpo.

¿Cuál es la reliquia más importante que se encuentra en México?

En importancia, la reliquia más importante de América es la tilma de San Juan Diego, en donde la tradición guadalupana señala que la Virgen María dejó su imagen plasmada en el lienzo. Esta data de diciembre de 1531.

¿Por qué a partir del siglo XVI se enviaron desde Europa, algunas reliquias de santos a México?

En efecto. El documento más antiguo que se conserva en el Archivo General de la Nación es un acta del siglo XIII, que fue enviada a Nueva España junto con los restos mortales de un santo de la iglesia primitiva.

En la antigüedad, como ahora, se aconseja colocar reliquias de mártires y santos debajo del altar de las iglesias (Cánon 1237), y como no había reliquias de santos en nuestro país, fue necesario importarlas. Con ellas, fueron consagradas miles de templos en todo el territorio Mexicano.

Es necesario precisar que los altares de las iglesias representan a Cristo (que es al mismo tiempo Víctima, Sacerdote y Altar), por lo que no son dedicados a los santos sino sólo a Dios.

¿Qué marco legal rige la veneración de las reliquias?

Desde el Concilio de Trento (1445-1563), en su XIV sesión, se decretó: “Instruyan también a los fieles que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo y templos del Espíritu Santo,” y en el III Concilio Provincial Mexicano de 1598, el título XVIII recogió la misma recomendación.

¿Cuáles son las principales reliquias que se encuentran en la Catedral de México?

En la Capilla del Santo Cristo y de las Reliquias en la Catedral Metropolitana de la ciudad de México, hay tres imágenes realizadas con cera que representan a San Teodoro, al centro del altar, abajo del Santo Entierro; San Deodato a la derecha y San Vicente, a la izquierda. Llegaron en el Siglo XVII. En las tres hay fragmentos de hueso en los brazos de cera.

También hay osamentas de otros santos, entre ellos: los de San Vital Mártir, expuestos en una urna visible todo el año, y que fueron extraídas del cementerio de San Calixto, en Roma, el 13 de diciembre de 1819.

Detrás de pequeñas pinturas removibles que forman un bello retablo dorado y distribuidas horizontalmente en dos niveles sobre el altar de la Capilla, están varias osamentas catalogadas con caligrafía antigua en papeles amarillentos. Estos huesos pertenecieron a Santa Generosa; los restos de San Pío “Papa” (Obispo de Roma); San Epigmenio, San Máximo, San Clemente, San Teófilo, San Heliodoro; San Zenón, y San Fortunato comparten el mismo nicho; “San Pedro”, San Félix y San Mauricio.

En el otro nivel están: Santa Cordelia, San Primitivo, San Gelasio “Papa”, San Anastasio, San Darío, San Inocencio, Santa Gaudencia, Santa Hilaria, San Vito, Santa Úrsula, y Santa Anastasia.

En el retablo de la derecha hay dos nichos con cráneos, sin nombres. Además, en esta capilla están bellísimos relicarios con cajoneras donde se guardan en sobres, pequeñas reliquias de otros muchos santos. En la Catedral hay tres relicarios con astillas de la cruz de la pasión. Uno está en esta capilla, otra en el coro y una más en la sacristía. En esta Capilla, también hay una cruz que contiene pequeñas piedras de cada uno de los sitios de la Pasión, y otro relicario más, obsequiado por los Caballeros de Colón al Cardenal Corripio Ahumada, con una pequeña piedra del Calvario.

La Capilla de las Reliquias únicamente se abre al público el 1 y el 2 de noviembre.

Mención especial requiere la pila bautismal de San Felipe de Jesús, primer santo mexicano y que atesora la Catedral de México, al igual que tres pequeñas astillas óseas que se encuentran en un relicario de plata y que posiblemente sean las únicas reliquias insignes existentes de este santo.

Además de esta reliquia insigne de Juan Pablo II, ¿qué otras reliquias importante han visitado México en los últimos años?

Santa Teresita del Niño Jesús

En el 2001, poco después de que fuera clausurado el Jubileo de la Encarnación, llegó a México la urna que contiene parte de la osamenta de esta popular santa francesa, quien es la patrona de las misiones de la Iglesia católica y además, patrona de Francia y Doctora de la Iglesia, no obstante sólo escribió un libro “por obediencia”: su diario, titulado “Historia de un Alma”.

La artística urna, protegida siempre por un caparazón transparente, fue recibida en el Aeropuerto de la ciudad de México por decenas de fieles y desde ese momento, el número de personas que acudió a venerar las reliquias fue en aumento a lo largo del amplio recorrido que se realizó por todo el país.

Cuando fueron llevadas a la Catedral de México, la fila que se hizo para estar unos cuantos segundos junto a los restos de Santa Teresita de Lisieux dio una doble vuelta a la amplia manzana de la Catedral de México.

Se estima que una tercera parte de la población nacional estuvo en contacto directo con la urna, en cualquiera de los templos en donde estuvo, o a lo largo de los recorridos.

El Padre Pío de Pietrelcina

En enero del 2006, también fueron traídas a la ciudad de México dos reliquias del Padre Pío de Pietrelcina, que también estuvieron expuestas un domingo en la Catedral Metropolitana, donde fueron recibidas por el Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera.

Como se sabe el Padre Pío padeció los estigmas de Cristo y una de las reliquias fue un paño impregnado con la sangre de la llaga del costado del sacerdote capuchino y la otra es uno de los guantes que usaba para ocultar la herida de su mano. El paño quedó consignado para un templo franciscano de la ciudad de México y el guante regresó a principios de febrero a la iglesia de San Giovanni Rotondo, en Italia.

Las reliquias fueron traídas a México desde Italia por el sacerdote capuchino, Elías Cabodevilla Garde, quien en su momento explicó que San Pío de Pietrelcina tuvo el don de profecía y por ello en tiempos de la II Guerra Mundial las mujeres le preguntaban por la situación de sus esposos, padres o hijos.

Santa Margarita Alacoque

En 2006, del 24 de abril al 28 de julio, estuvieron en México por primera vez  las reliquias de Santa Margarita Alacoque, la vidente de las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús. Estas reliquias fueron traídas por Mons. Rogelio Esquivel Medina, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, provenientes Paray-le-Monial, Cedex, Francia. Estuvieron en nuestro país por un espacio de tres meses.

San Antonio de Padua.

En 2008 y después de recorrer varias ciudades,  llegó a la ciudad de México un relicario dorado con la efigie de este santo, especialmente famoso porque a él recurren quienes buscan pareja con fines casamenteros. El relicario estuvo en unos 400 templos franciscanos.

La reliquia consistió en una masa corpórea, donde está la lengua incorrupta con la que predicó y parte del corazón.
San Juan Bosco

Para celebrar los 200 años del nacimiento del fundador de la familia Salesiana, el 4 de agosto del 2010 llegó a México una pesada urna con los restos mortales del Protector de la Niñez y Juventud  Mexicana. Fue El primer hombre en defender los derechos de los niños y el primer patrón en hacer un contrato laboral con jornadas de ocho horas y otras prestaciones.

El relicario con una muestra de la sangre de Juan Pablo II, es de esperar, también atraerá multitudes de fieles y revivirá la fe y la esperanza que en estos momentos, tanto necesita México.

Beato Juan de Palafox y Mendoza

Una vez que el venerable Don Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado en Osma, provincia de Navarra, el gobierno y la Iglesia en España desearon compartir con nuestro país algunas reliquias de quien fuera Virrey de Nueva España, Obispo de Puebla y Arzobispo de México.
Gracias a este gesto, la Catedral de México cuenta con una pequeña reliquia ósea y un fragmento de tela, de este beato español que se ha convertido en el primer Virrey de la Nueva España y el primer Arzobispo de México en alcanzar la gloria de los altares.

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