Angelus Dominical

P. Eduardo Lozano

DOCTOR, DOCTOR, ME DUELE mucho la pierna; -¿La derecha o la izquierda?; -¡La derecha!; ¿Punzadas u hormigueo?; -¡Punzadas!; ¿Ocasional o permanente?; -¡Permanente!; -¿Apenas comenzó el dolor o ya desde hace tiempo?; -¡Ya tiene tiempo!; -¿Le duele cuando camina, sentado acostado o parado?; -¡No importa cómo esté: siempre me duele!; -¿Y cuántos años tiene?; -¡Ochenta y cuatro!; -Mmmhh, ha de ser la edad; -¡No lo creo, doctor!, pues la pierna izquierda tiene la misma edad y de ésa no me quejo nada… SI ALGUIEN SE CUESTIONA –con ceño y demudado– por qué inicié mi columna con un chistorete, le recomiendo que no siga leyendo: seguramente ya vive amargado y aquí no va a encontrar respuesta a su pregunta; si alguien no esbozó una sonrisa –al menos leve- tal vez ya se sabía el chiste o tendrá que leerlo tres veces para entenderlo; si alguien soltó una risa o tremenda carcajada, pues juntos le damos gracias a Dios por conservarnos el buen humor, elemento insustituible para afrontar la vida y sus matices… FELICITO A GUSTAVO –amigo mío desde hace ya muchos años- que en días pasados me haya enviado una serie de chistes breves, ilustrados con emoticonos propios de estos años, y con la siguiente justificación adosada: “Hay que seguir adelante a pesar de todo”; te informo que Gustavo vivió muy de cerca el colapso de un edificio el pasado 19 de septiembre, colaboró en el rescate de sobrevivientes y fallecidos en el siniestro, así que no anda enviando chistecitos “whatsapperos” como insulso deporte… HOY ES LA JORNADA MUNDIAL de las Misiones y ya desde hace días estaba con las enormes ganas de compartir el testimonio de Alejandro Labaka e Inés Arango, obispo y religiosa muertos en 1987 como mártires en la Amazonia ecuatoriana; ya el Papa Francisco –no tengo duda- los canonizará como misioneros y mártires, dejando atrás las ambigüedades propias de críticos y miedosos, y ofreciendo a toda la Iglesia su testimonio claro y contundente de la entrega -por Cristo- a la misión que Cristo mismo les confió… TE INVITO A QUE BUSQUES en internet y encontrarás diversos trabajos –unos en video, otros escritos- que ilustran con diversa amplitud lo que sucedió no sólo el 21 de julio de 1987 (fecha del martirio), sino todo lo que precedió y las consecuencias de aquellas vidas entregadas, vidas que no transcurrieron en vano y que no concluyeron con la muerte; advierto que algunas de esas imágenes son fuertes e impactantes, y que escapan fácilmente al morbo amarillista de la prensa superficial… DE TODAS ESAS IMÁGENES, no quiero borrar de mi mente el común denominador que aparece una y otra vez en las distintas fotografías y que revelan una misma actitud: ambos sonriendo en la tarea que realizan, en el encuentro con todos, mestizos e indígenas; una sonrisa que incluso se revela en el rostro sin vida de Mons. Alejandro manifestando un contraste inusitado, asombroso: no es el rostro de la tragedia o del asesinato sin más, es el rostro de quien ha visto y contemplado mucho más allá de lo que perciben las retinas de cualquiera… TAREA CENTRAL DEL OBISPO Alejandro Labaka fue el respeto y valoración de las minorías étnicas de la región, particularmente las así llamadas “comunidades no contactadas”, es decir: aquellas que han decidido defender su vida y territorio aún a costa de internarse en lo más agreste y difícil de la selva amazónica, que finalmente es su propio hogar… VEO COMO ANTICIPO de la canonización de Alejandro e Inés, la convocatoria que -apenas el domingo pasado- ha hecho el Papa Francisco a una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, a celebrarse en Roma en el año 2019; y mira con que palabras especifica sus tareas: “Los objetivos de esta convocatoria son individuar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno y tranquilo, también como resultado de la crisis forestal de la Amazonia, pulmón de capital importancia para nuestro planeta”… ESA REGIÓN DEL PLANETA tiene la misma edad que cualquier otro rincón de este bello mundo, el mismo origen, la misma finalidad (ser hogar de muchos); pero mientras en otros lugares ya nos hemos acostumbrado a ensuciar, a corromper, a sobre-explotar, a depredar, a trastornar y destruir, ojalá que sepamos respetar esos lugares y sus pobladores, ojalá que no nos provoquemos dolor alguno porque lo lamentaríamos durante mucho tiempo… TE DEJO UNA TAREA FINAL, hoy que celebramos el Domund (domingo mundial de las misiones): revisa muy bien todo tu cuerpo, que no te duela nada, que todo esté en equilibrio y salud, en paz e integridad; si tú estás bien, ¡consérvate y cuídate!; y si algo resultó enfermo o mal, pues atiéndete y cúrate, de tal manera que tú también puedas atender y curar a quienes sufren en tu entorno, de ese modo te asemejarás a Alejandro Labaka e Inés Arango, pues parte importante de su misión era curar y respetar a los indígenas de la Amazonia, a pesar de todo…

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