Ángelus Dominical

P. Eduardo Lozano

ESTOY REUNIDO CON TRES seminaristas –en diálogo–, cada uno con su visión propia de lo acontecido en torno al terremoto y me detengo un poco en lo que tal vez podrían parecer minucias: uno todavía anda achicopalado, espantado, impresionado; otro platica que la gente prefería dar su aportación en el centro de acopio parroquial que en la oficina delegacional; otro más vivió muy de cerca lo acontecido en torno al colegio donde rescataban a una supuesta niña que estaba entre los escombros, y que nunca fue… SIN DUDA QUE TODOS tenemos una historia que contar, estamos impresionados, vimos muchas manos jóvenes, ayuda generosa; también hay historias que ojalá nunca hubieran sido: gobernantes ávidos de acaparar la ayuda y ponerle su logo partidista, estafadores que aprovecharon la ocasión para saquear casas, malandrines morbosos que sólo fueron a estorbar, ¡hey!, pero eso fue lo menos y de eso ya ni hablar… HA PASADO LA EMERGENCIA primera y ahora viene la siguiente etapa: reconstruir y volver a levantar con mayor solidez, con más esperanza, con renovado entusiasmo; pero la reconstrucción tiene que ser amplia y no meramente física y/o material, la reconstrucción debe ser sólida y que nazca desde lo mejor y más auténtico que somos, la reconstrucción debe abarcar a quienes vivimos de cerca o de lejos los acontecimientos… SUCEDIDO EL TERREMOTO, en el Seminario Conciliar esperamos tener noticia cierta de los efectos para ver dónde se podría ayudar; nos dimos cuenta que la zona sur de la ciudad sufrió el mayor impacto y entonces seminaristas y sacerdotes –prácticamente todos con sotana- salimos para ver en qué se podía colaborar… ASÍ COMO EN VILLA COAPA y en la colonia Roma, en Xochimilco y sus pueblos aledaños, en la zona de Taxqueña y en la colonia Del Valle, se hicieron presentes seminaristas, religiosas y sacerdotes de diversas comunidades y parroquias; se ungió a los heridos, se consoló a los familiares, se hizo oración, se removieron escombros, se organizó el centro de acopio, se boteó en los peseros para comprar gasolina para las máquinas ligeras y plantas de luz… ME CUENTAN QUE al llegar a uno de estos sitios –el colegio Rébsamen- un miembro de la Marina le dijo al seminarista: “¡Hey!, ven a hacer lo tuyo” y le abrió paso para llevarlo hasta un herido que agonizaba; también hubo una chica que reprochó a lo lejos y en voz alta: “Y a estos ‘güeyes’ ¿para qué los dejan pasar si no hacen nada?”, pero la chica no podía ver más allá; sin duda que hay de todo, que eso no nos extrañe… LOS DÍAS SIGUIENTES fue una rutina inusual, pues suspendidas las actividades ordinarias del Seminario, los alumnos se hicieron presentes en más lugares, ¿la tarea?, pues trabajar de diverso modo (con sotana o sin ella), a organizar la ayuda, canalizar la información, asistir a enfermos y familiares en hospitales con una plegaria o una palabra de consuelo, tal vez en silencio… SE ABRIÓ EL PANORAMA y se organizaron cuadrillas para llegar hasta poblaciones de Morelos y Puebla, llevando medicamentos y víveres; por aquellas regiones el resultado fue diferente al de la ciudad, pues mientras aquí hubo más muertos y heridos, allá los daños personales fueron menores; eso sí: muchas casas tradicionales de adobe y templos antiguos quedaron prácticamente irreparables… MUCHAS ANÉCDOTAS pero una sola realidad, muchas opiniones y/o descalificaciones pero lo mejor está por llegar, es decir, no podemos quedarnos indiferentes ni lejanos; ya se está viendo de qué modo se organiza y apoya una reconstrucción que nos llevará tiempo y que se antoja profunda, seria, sólida… NO ES MOMENTO –ojalá nos quede muy claro a todos- de echar culpas y encontrar chivos expiatorios, no es momento de oportunismos electoreros o partidistas, no es momento de lucrar con la desgracia; tenemos oportunidad de un renacimiento más limpio, de replantear el futuro con mayor cimiento, de seguir aprendiendo del dolor y la necesidad… HAN RESULTADO MUCHAS coincidencias en el arco de 32 años de diferencia, pero sintámonos obligados a crecer personal y comunitariamente, a consolidar sistemas de prevención y fortalecer una cultura de promoción permanente, a no dar paso a vicios y defectos que vuelvan a relucir en la siguiente catástrofe; que el futuro nos encuentre maduros y fuertes, tanto en niveles de gobierno, empresariales, eclesiales, mediáticos, como en los barrios y pueblos, en los vecindarios y condominios, en la familia y en la escuela, en el hogar y en la oficina… HOY ES DOMINGO 1º de octubre, y el sábado próximo tendremos Noche Santa en el Centro Histórico; hay motivos grandes para nuestra procesión y plegaria, para agradecer y pedir, para mostrar nuestra fe y crecer en la esperanza; si acaso no puedes asistir, de cualquier modo acompáñanos con tu oración; si necesitas datos llama al 5702 2402…