Ángelus Dominical

P. Eduardo Lozano-

SI DIGO QUE HOY estoy muy contento y feliz, que rebozo de gozo y entusiasmo, que todo lo que me está sucediendo es bonito y agradable, no faltará quien diga una de dos cosas: o que estoy exagerando o que tengo trastornos de bipolaridad; y la verdad es que ni estoy exagerando y me parece que todavía estoy un poquito lejos de la tal enfermedad… “¿PERO SI APENAS el domingo pasado escribió que estaba que no lo calentaba ni el sol?” -dirá alguno-; si, así escribí y también era verdad; démonos cuenta –una vez más- que los seres humanos aquí y en Moldavia no estamos hechos de piedra ni estamos pintados al óleo; ¡ah! y aún las piedras y los mejores óleos que jamás se hayan pintado, también tienen sus cambios y variaciones, no tan seguido, pero sí… PARA LOS HIPERCURIOSOS, rápido digo que Moldavia es un país europeo, con una superficie territorial semejante al Estado de Puebla, con dos millones menos de habitantes y con una historia de siglos, como tantas otras naciones y pueblos del orbe (un día de estos me doy una vuelta por ahí, acaso me encuentro a algún poblano)… Y PARA LOS QUE SON MÁS curiosos todavía, les contaré algunas de las causas de la alegría y gozo que hoy me invaden como verdolagas en milpa de septiembre: (1) el Papa Francisco ya casi termina su viaje a Colombia y –como siempre- con especiales sorpresas, (2) me han invitado a comer unos chiles en nogada hechos como Dios manda, (3) estoy a punto de sacarme la lotería, (4) sigo disfrutando la oportunidad de servir –a veces más, a veces menos- a los que me rodean, (5) no dejo de aprender cosas bellas de ancianos, jóvenes, niños, y de tantas otras personitas que se me cruzan en el camino de la vida, (6) y en este momento que escribo tengo una sabrosa taza de chocolate calientito a mi lado, y (7) -por si fuera poco- acabo de recibir un telefonema con noticias agradables de una personita que conocí hace 17 años y ya no sabía nada de ella… POR FAVOR NO TE quedes anhelando lo ajeno como si fuera mejor (mi taza de chocolate), ni te quedes con la mera ilusión de lo poco probable (que te saques la lotería), ni te llenes de envidia por saber que otros disfrutan (como el chile en nogada); mucho mejor es que hagas un pequeño recuento de lo bueno que sucede a tu alrededor y que seas capaz de compartir: entonces te pondrás feliz como Dios manda… EL PAPA FRANCISCO concluye –domingo 10- su visita pastoral a Colombia y fue necesario que antes se superaran diversos obstáculos diplomáticos, políticos, económicos; fue preciso que se dispusieran tales instancias eclesiásticas, pastorales, logísticas; fue indispensable que se allanara el camino y ya estamos viendo resultados favorables en la consolidación de la paz y la reconciliación (eso da gusto ¿no?)… EN LA CIUDAD DE Cartagena de Indias tiene lugar la parte final del viaje del Papa, ciudad portuaria con un atractivo especial; les diré que –aquí entre nos- además de ir a Moldavia también me gustaría conocer dicho puerto, lugar donde se vivió una batalla naval como pocas, en donde el Teniente General de la Armada española Blas de Lezo terminó por derrotar (allá en 1741) al Almirante Vernon (inglés) y con él al despliegue de la flota británica más grande jamás desplegada; ¡qué historias!: 186 navíos y 31,400 británicos contra apenas 6 navíos y 3,000 hombres bajo la valiente y victoriosa dirección de Don Blas, que –además- estaba cojo, manco y tuerto… DEJO A UN LADO historias militares de antaño y déjame abordar –aún sin conocerla- tu propia historia que, aunque discreta y sencilla, también ha de tener victorias y triunfos ante la adversidad, la carencia, la enfermedad, el dolor, la decepción, el abandono o qué se yo; pon mucha atención y date cuenta que son más los momentos para recordar con gratitud que los que invaden la memoria con tristeza; y si alguien juzga al revés, de plano que le decretamos –sin mayor consulta psicológica de por medio- una total y rampante bipolaridad crónica espeluznante… HOY DOMINGO 10 de septiembre lo viviré en una jornada festiva con los bienhechores del Seminario Conciliar de México; de veras lamento no haber invitado a los lectores de esta columna, pero ya será para la siguiente: para cuando sean bienhechores del Seminario… TERMINO CON TRES preguntas y sus respectivas respuestas, suplicando total indulgencia si acaso provoco falsa hilaridad, y/o exigiendo sonora carcajada si tengo gracia al preguntar: 1) ¿Qué hace un perro con un taladro?, ¡pues tá-ladrando!; 2) ¿qué hacía el payaso con tanta basura enfrente?, ¡pues esta-ba-rriendo!; y que hace aquella monjita chambeadora en la capilla tanto y tanto rato?, ¡pues está-la-bando al Señor Dios Omnipotente, Am

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