Ángelus Dominical

P. Eduardo Lozano

ANTES DEL DESPEGUE, en el avión nos invitan a ponernos el cinturón de seguridad; nos explican que si hay una descompensación o una turbulencia, que si la mascarilla con el oxígeno funciona así o asá; todas son indicaciones preventivas y está bien que las repitan aunque ya las sepamos, aunque nos fastidien, aunque no se lleguen a utilizar… ANTES DE LLEGAR a este mundo nadie nos avisó ni nos previno de los riesgos y problemas; ni quién para alertarnos sobre fraudes, chismes, maledicencias, contubernios, complots o abusos; absolutamente nadie para decirnos en dónde está la puerta de emergencia o los cojines salvavidas: nadie… NO SE TE OLVIDE que el avión es invención y fruto del ingenio humano (de ahí sus riesgos previsibles) y la vida, no; tampoco pierdas de vista que los riesgos señalados ante la vida más bien son causados por el egoísmo humano y no forman parte del proyecto original, así que cuidado con caer en la comparación rasa y crasa, pues son obvias las diferencias… TÚ Y YO Y TODOS los que aterrizamos en este bendito mundo estamos expuestos a las bellezas y bondades (naturales o de artificio) y también a los desmanes y sinsabores (tanto fortuitos como programados por nuestra terrible maldad humana); de ahí que nunca falte la invitación a estar vigilantes y atentos para que no nos coman el mandado… GRACIAS A DIOS, Él mismo se pone –siempre– de nuestro lado para librarnos del mal (tal como pedimos en el Padre Nuestro), pero Él mismo es tan respetuoso que nunca desplaza ni sustituye nuestra libertad y responsabilidad como para determinar nuestro presente y reducirnos a nivel de marionetas; hemos de pedirle que ilumine nuestra libertad con la luz de su Espíritu… AFIRMAR QUE EL ESPÍRITU de Dios nos lleva y nos dirige, y que hemos de ser dóciles, y que ahí está la verdad absoluta y siempre mejor, y volver a afirmar que el Espíritu de Dios se mueve como Él quiere y donde quiere, puede resultar sencillo y fácil; pero aceptar en los hechos cotidianos y en las personas de carne y hueso los designios del Espíritu, ahí el asunto se pone complejo… PON MUCHA ATENCIÓN porque no deja de andar por ahí una serie de personitas (y es un fenómeno recurrente, es decir, no apareció ayer ni antier, sino que forma parte de la historia humana) que dicen que la Virgen les habla, o que el fin del mundo ya está a la puerta, o que el megaterremoto de 9,5 ú 8,9 (con tanto miedo la cantidad en grados ya es lo de menos), o que soñaron conque Jesús les ordenaba pedir mil pesos a cada fulano que quisiera milagros por docena, ¡uY!, ¡cuántos iluminados autorecargables!… NO TENGO DUDA -¡faltaba menos!- de que Dios sabe hacer su Voluntad, pero me han enseñado que ante las cuestiones importantes de la vida –y no se me olvida- siempre, siempre, siempre he de procurar un proceso de discernimiento, de estudio y análisis, de acompañamiento, para que yo mismo no confunda mis pensamientos y anhelos, o mis necesidades e ideales, con la Voluntad de Dios; ¡es tan fácil y cómodo quedarme envuelto en la ilusión de mi propia fantasía!, ¡es tan riesgoso que un cualquiera como yo se autojustifique disfrazando de Dios lo que es pura y torcida mundanidad!… SI ORGANIZO UN DESFILE solemne con quienes se apropian la Voluntad de Dios y detrás de ella esconden sus ruines intenciones, ahí irían bien formaditos los terroristas, los fundamentalistas, los iluminados, los integristas, los relativistas, los progresistas y los ultras (tanto de izquierda como los de derecha, tanto los pintos como los colorados), ahí en ese grotesco desfile también los jueces injustos y los dictadores mesiánicos, ahí los indispensables y los innombrables, ahí los que ofrecen solución fácil y barata, los comerciantes de paraísos de celofán y los que ofrecen el cielo y sus alrededores a meses sin intereses; ¡ah!, ¡qué sabroso sabe sobar la propia soberbia y dormirse en los propios laureles!, ¡qué delicia pensar que siempre y en todo lugar Dios está de acuerdo conmigo!, ¡qué licor tan exquisito pensar que Dios está al pendiente de mi opinión y sugerencia!… TANTO EN EL PAÍS como en la Iglesia Arquidiocesana, tanto en tu ambiente de trabajo como en el ajeno, aquí y en China (otra vez con China, pobrecita, la embarramos por doquier) hay propuestas y cambios, y seguirá habiéndolos; también hay opiniones y sugerencias, y seguirá habiéndolas; nada ni nadie está aquí con la estabilidad perpetua ni con la tarea de siempre ya concluida, así que hemos de estar abiertos a lo que debe cambiar y también atentos a lo que permanece, que lo uno y lo otro tienen su propio lugar y su debida utilidad… EN ESO DE LOS CAMBIOS y sugerencias alguien decía que ya no debemos estar cocinando con métodos medievales, pero que no se le olvide que seguiremos usando ollas y cazuelas por más tecnologías que inventemos; y si seguimos hablando de los antepasados, yo preferiría comer al estilo cavernícola que saciarme con sopas de micro-ondas, y mil veces prefiero morder una cebolla con sal y limón, que entrarle al plástico amarillo llamado queso americano… HABLANDO EN LA CONFIANZA que me da esta página, te diré –amable Lector– que no me da miedo ninguna iniciativa o sugerencia por insensata o descabellada que pudiera aparecer (ya la peinaremos), más bien me dan miedo los insensatos con iniciativa porque luego nos dejan descabellados, y este término –en lenguaje de taurómacos- es de tal significado que por donde lo mires es lo que Dios menos quiere para todos sus hijos e hijas habidos y por haber… ASÍ QUE VOLVIENDO A donde empecé, te recomiendo que antes de cualquier viaje o aventura, o previo a todo proyecto y trabajo por hacer, no dejes de ponerte el cinturón de seguridad ni dejes de disfrutar el recorrido; en otras palabras: discierne cuál es la Voluntad de Dios y entrégate a ella de todo corazón (aunque haya turbulencias)…