Ángelus Dominical

P. Eduardo Lozano

PARA DECIRLO RÁPIDO y sin más detalle pues me caí apenas rayando el sol: no había ni piedra, ni hoyo, ni estorbo alguno, sólo suelo de banqueta muy parejo, y sin meter las manos preferí disponerme a rodar pero ni eso logré; el resultado fue golpe en cara, hombro, brazo, mano y rodilla, también tres raspones y tremenda herida que sanó hermosamente gracias al agua de mar; en efecto, iba yo corriendo hacia la playa y terminé por meterme a nadar dejando que las heridas se remojaran en la inmensidad salada… LO QUE ME SUCEDIÓ fue absolutamente nada en comparación a lo acontecido ocho horas después en la autopista, luego de concluir la reunión de trabajo y comida de sacerdotes, pues todos nos dispusimos a volver a nuestro lugar de origen; ¿qué pasó?: un choque y volcadura con pérdida total del automóvil en donde iba un sacerdote y su acompañante, quienes de milagro salvaron la vida y prácticamente sólo se llevaron las contusiones y el tremendo susto; también por milagro otros sacerdotes nos dimos cuenta apenas sucedido el accidente y pudimos auxiliarlos… PEQUEÑAS CAÍDAS o lamentables accidentes todos los podemos sufrir, nadie está exento; y ante lo que física, económica, moral, laboral o pastoralmente nos puede suceder pues no hay más que un camino: levantarse, constatar los daños, curarse, recuperarse, sanar, y volver al ritmo habitual de actividades, pues de nada sirve quedarse caído, sumergirse en la queja, dolerse hasta el infinito por las pérdidas y hasta conseguirse un coro de plañideras, ¡no!… EL PAPA FRANCISCO se dio una vuelta por los dos países de América que prácticamente son los únicos en mirar hacia el Océano Pacífico por debajo de la línea del ecuador: Perú y Chile; si, ciertamente Ecuador también mira hacia el Sur pero casi apenas de reojo, como no queriendo, pues ya se entretiene bastante con tener renombre en su propio nombre y en contar como parte de su territorio a las Islas Galápagos, a donde sueño con darme una vacación (¡qué sueños, Dios mío!)… EN LA VISITA PASTORAL que está realizando en dichos países, el Papa Francisco también se enfrenta con los tropezones, volcaduras y accidentes de todo tipo que ha vivido la Iglesia en su historia lejana y reciente, en sus diversos niveles y personajes, en variados ambientes y tareas; no me entretengo en ninguno, pero subrayo que está ahí para hacer presencia, para sanar heridas, para manifestar cercanía, para colaborar en la solución, mirar hacia el futuro para dar continuidad a la predicación del Evangelio, para anunciar a Jesús a pesar de todo… ANTE EL ENTORNO que me ha tocado vivir, ante hechos más locales e inmediatos, en pasados días yo mismo me preguntaba si acaso me hace falta “oler más a oveja” y la respuesta fue contundente y veloz: ¡Sí!; y si por aquello de la casualidad algún otro ministro o catequista, alguna religiosa o agente de pastoral se atreve a hacerse la misma pregunta, pues con todo gusto le comparto mi propia respuesta: ¡Sí!… CON UNA BUENA PORCIÓN de pena y vergüenza, debo confesar que la tentación de aislarme y quedarme apoltronado, o cómodo y seguro como en una vitrina, o acaso confiado en lo alcanzado, como si ya hubiera hecho bastante, sigue presente y constante: es una tentación terrible porque desdice mi propia vocación y ministerio, porque si al menos una vez me he preciado de haber recibido la invitación de Jesús a seguirle más de cerca, esa sola ocasión me compromete a nunca desatender la porción del rebaño que me ha confiado… CUANDO EL SANTO PADRE (que desde el bautismo se llama Jorge Mario) pide que hagamos oración por él, yo sospecho que no solo lo asalta una tentación parecida a la que les platico, sino que también le agobian cuántos problemas y preocupaciones, cuántas tareas y responsabilidades -¡uf!-, lo especial de su misión y lo trascendental de su ministerio; así que no sólo lo acompaño con mi plegaria, también quiero sostenerlo desde aquí con la realización de mi propio trabajo y levantándome con esperanza cada vez que me tropiezo por mi tontería y/o ineptitud… YO NO SÉ CUÁNDO fue la última vez que tú, Amable Lector, te caíste o sufriste terrible accidente; ni sé tampoco cuándo fue que preferiste quedarte cómodo y precavido como para evitar cualquier riesgo o tropezón; lo que ahora sé es que debo animarte a continuar adelante a pesar de todo, pues en tu propio lugar y tarea debes construir presencia y cercanía, sanación y calidez, futuro y solución, continuidad al Evangelio y fidelidad a Jesús, tal como lo está haciendo el Papa en Perú y Chile… TEN EN CUENTA algunas fechas próximas y ponlas en tu plegaria: el lunes 5 de febrero el Cardenal Norberto Rivera Carrera entrega las riendas de esta Arquidiócesis Primada de México y ahí mismo inicia su labor el Cardenal Carlos Aguiar Retes; el jueves 8 un buen grupo de seminaristas reciben Ministerios Laicales como parte de su formación hacia el sacerdocio; y del sábado 10 al domingo 11 tendremos la siguiente Noche Santa, cuyo anuncio puedes consultar en un rinconcito de este periódico…

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