Adopción, un recurso para salvar vidas

Redacción

A 11 años de haberse legalizado el aborto en la Ciudad de México, 194 mil 153 mujeres han recurrido a esta práctica, de acuerdo con datos recientes de la Secretaría de Salud local. La mayoría de las mujeres que han decidido abortar son jóvenes de entre 18 y 24 años, le siguen las mujeres de 24 a 29 años, y luego de 30 a 34 años.

Ante este panorama, grupos como Vida y Familia (Vifac) refuerzan su compromiso de ayudar a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, ofreciéndoles alojamiento, alimentación, atención médica y psicológica, capacitación para el trabajo, formación humana, talleres y cursos para el cuidado y la educación de sus hijos.

Actualmente Vifac es una de las instituciones privadas que más adopciones tramita en México, con lo cual ha logrado salvar muchas vidas. En esta edición compartimos la carta de una madre adoptiva a una madre biológica.

Hoy te escribo a ti:

“En toda historia de adopción siempre hay tres partes. Los padres adoptivos, el bebé, y por supuesto, la madre biológica a la que hoy quiero escribir.

Hace cinco años tuve la dicha de poder ser madre adoptiva tras diez años de tristeza al no poder concebir un hijo en mi matrimonio. Desde entonces, no pasa un sólo día de mi vida en que no tenga en mi pensamiento una palabra para ti: ¡gracias! Un profundo y enorme ¡gracias!

Sé que lo que piensa la gente que ve las cosas de lejos no es verdad. No eres una mala persona por decidir darme a tu hijo biológico en adopción. Para mí, tu historia debió ser tan difícil que tu gran opción de amor fue el darme a tu pequeño bebé. Te admiro por la fortaleza que tuviste de tener a tu hijo en tu vientre durante nueve meses, pudiendo tener la opción de abortarlo.

Hoy día, tal vez la idea de dar en adopción a un hijo puede sonar menos común que abortarlo. Esa palabra de “aborto” suena tanto en tantas partes, que parecería ser menos malo que entregarlo en adopción. Pero qué diferente es una idea de la otra. En la adopción se abre camino a la vida mediante la fortaleza y el valor, y en el aborto de acepta la muerte por miedo, egoísmo y desesperanza.

En la adopción se requiere valor, entrega, generosidad y un inmenso amor para preferir la renuncia de un hijo a cambio de un bien para él. Un valor tan grande que se da cuenta que ese ser tiene que venir al mundo porque es una vida nueva, independiente de la que cada uno de los demás tenemos. Somos el medio para traerlos al mundo, pero no somos el fin para el que ellos llegan a nacer.

Cuánto valor tuviste para luchar contra todo y contra todos, para esperar pacientemente que tu vientre creciera hasta que llegó el día en que tuviste que decidir. Ese día debió haber sido muy difícil y seguramente los días de su cumpleaños o de Navidad tendrás pensamientos encontrados al recordarlo, pero ten la seguridad que aquí, con nosotros, recibe tanto amor como el que jamás habrías soñado para él. Recibe lo mejor de cada una de las personas que formamos su familia y te puedo asegurar que nunca te tendrá ningún resentimiento, porque aquí le enseñamos a perdonar, a comprender y a querer. Después de todo, nuestra maravillosa historia de amor se pudo hacer vida gracias al valor que tuviste en el momento de tu embarazo.

Infinitamente te doy las gracias y te pido que estés tranquila, sigue con tu vida, que él está bien. Gracias porque fuiste el medio que Dios quiso utilizar para que este pequeño -que ahora tiene cinco años-, pueda estar vivo, corriendo, jugando, riendo y con una familia que lo ama”.

Alejandra

Carta escrita por una madre adoptiva de un niño de Vida y Familia (Vifac)

Para mayores informes comunicarse al 01800-362-2207