Acompañamiento a víctimas de la violencia, una prioridad para la Iglesia mexicana

  • La Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación-Fe y Política de la CEM realizó un taller dirigido a representantes de diócesis afectadas por el crimen, los conflictos territoriales, la trata de personas y otras formas de violencia.

Vida Nueva Digital

Del 30 de agosto al 2 de septiembre, en el Centro Cruces de los Misioneros del Espíritu Santo, la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación-Fe y Política de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) llevó a cabo el IV Taller de Acompañamiento a Víctimas de la Violencia, dirigido a agentes de la Pastoral Social.

En entrevista, Jimena Esquivel Leautaud, Secretaria de esta dimensión episcopal, explicó que el objetivo del taller fue ofrecer herramientas a los agentes de pastoral (laicos, sacerdotes y religiosos) que acompañan o tienen la intención de acompañar a las víctimas de violencia en México.

Los rostros de la violencia

Refirió que, además del equipo de facilitadores, en el taller participaron 70 personas, procedentes principalmente de las diócesis de Zamora, Apatzingán, Morelia, Lázaro Cárdenas, Hermosillo, Córdoba, Ciudad Altamirano, Chilpancingo, Chilapa, Tuxtla Gutiérrez, Tlaxcala, Ciudad de México, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Ciudad Valles y Tehuantepec. Señaló que incluso se contó con la presencia de personas de El Salvador y Honduras. “En general, son diócesis afectadas por la violencia, el crimen y los conflictos territoriales, así como la trata de personas”, dijo.

Explicó que, previo a la realización del IV Taller de Acompañamiento a Víctimas de la Violencia, se llevó a cabo un diagnóstico para sondear las necesidades de las diócesis, ya que en los anteriores talleres se habían recibido solicitudes para la aplicación de ciertas metodologías que pudieran ser de utilidad.

Regresar a la fuente: Jesús

Jimena Esquivel se manifestó optimista porque “muchos de los equipos que fueron acompañados de manera formal, comparten con el resto las metodologías, técnicas y herramientas”. Agregó que una parte importante del taller fue el acompañamiento espiritual, cuyas herramientas fueron compartidas por el padre Rogelio Narváez, Secretario de la Comisión de Pastoral Social; “nosotros hacemos mucho hincapié en que aquellos agentes que acompañan a las víctimas, no pueden descuidar la parte espiritual, porque al final el acompañamiento es muy desgastante, y si no regresamos a nuestra fuente que es el Evangelio y que es Jesús, no tendría sentido”.

Además, señaló que para el acompañamiento psicosocial, una psicóloga de la Diócesis de Córdoba compartió algunas terapias de relajación y contención; asimismo, una doctora, consultora y asesora de la Diócesis de Acapulco ofreció un taller de Justicia Transicional. “Otra técnica psicosocial nos fue compartida por la Diócesis de Tuxtla Gutiérrez, se llamó ‘Cantando con los leones’. Por otra parte, sobre la Ley de Víctimas habló Eliana García, defensora de Derechos Humanos, quien lleva tiempo estudiando estos temas”.

Víctimas como agentes de cambio

La Secretaria de Justicia, Paz y Reconciliación-Fe y Política agregó que el enfoque que abordaron en el taller es el que habla de trabajar con las víctimas para evitar que se vuelvan futuros victimarios. “Es una forma de reconstruir el tejido social en las comunidades; tenemos la experiencia de que muchas de las víctimas atendidas y acompañadas después se convierten en agentes de cambio y de transformación en sus propias comunidades, un poco la lógica es la de todos los grupos de apoyo”.

Señaló que el tema de las víctimas es una puerta de entrada muy importante para la construcción de la paz, así como una oportunidad para que la Iglesia vaya al encuentro de éstas, en el ánimo de atraer a quienes viven situaciones concretas de sufrimiento.

“Es el tiempo de los laicos. En estos temas hace falta que los laicos nos capacitemos, nos formemos; hay mucho interés y participación, equipos con inquietudes y desafíos, con ganas de ponerse a trabajar. No se aprende a hacer paz más que haciendo, más que construyendo; no se aprende a acompañar a las víctimas más que acompañando”.

Finalmente, dijo que no es suficiente la buena voluntad, sino que hay que capacitar, dotar de herramientas y empezar a hacer. “Como Iglesia, ya vamos tarde en muchos temas, pero les llevamos a otros la delantera en el sentido de que nosotros siempre hemos acompañado a las víctimas; lo que nos hace falta es detectar el momento en que alguien requiere de un acompañamiento especial”.

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