Aclara la Iglesia supuesta boda gay en Cancún

DLF Redacción

 

La semana pasada circuló en las redes sociales un video en el que se mostraba a un sacerdote católico celebrando supuestamente una boda a una pareja de homosexuales, lo que generó una gran controversia, al grado que la Prelatura de Cancún Chetumal tuvo que salir a aclarar esta situación.

A través de un comunicado, el obispo prelado Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, explicó que el sacerdote identificado como Pablo Pérez, quien presidió la ceremonia–que no propiamente era la celebración de Matrimonio– si bien es católico, no pertenece a dicha prelatura por no estar incardinado a esa circunscripción eclesiástica y por habérsele negado en su momento las licencias ministeriales”.

El Prelado recuerda que en la Iglesia Católica todo sacerdote debe estar incardinado a una Diócesis o a una Congregación Religiosa, y tener actualizadas sus licencias ministeriales para poder ejercer su ministerio sacerdotal.

“Esta incardinación –explica el obispo– es absolutamente necesaria para salvaguardar la comunión jerarquía, de tal manera que el ejercicio del ministerio de todo presbítero depende no solamente de que haya recibido válidamente la ordenación y con ella la potestad de orden, sino también de que tenga facultades para ejercer el ministerio dentro del territorio de la diócesis o de la prelatura territorial”.

En relación con el sacerdote Pablo Pérez, explicó que éste, habiendo ejercido su ministerio sacerdotal en la prelatura Cancún Chetumal como sacerdote perteneciente a una congregación religiosa, solicitó su incardinación a la Diócesis de Saltillo, pero después de unos meses de prueba no fue aceptado definitivamente, y a su regreso, no se le concedieron las licencias ministeriales como consta en el decreto emitido del 19 de diciembre del 2013. “Nunca se le concedió́ la incardinación que en repetidas ocasiones solicitó a esta Prelatura”, aseveró Mons. Elizondo Cárdenas.

En el comunicado, la Prelatura Cancún Chetumal afirma que como Iglesia particular católica profesa y reafirma la doctrina perenne de la Iglesia sobre la familia. “En esta Iglesia particular tratamos siempre de observar fielmente las normas litúrgicas en todas las acciones y celebraciones de la Liturgia Católica. Tenemos sumo cuidado de que se observe la disciplina de la Iglesia con toda fidelidad para mantenernos en plena comunión con la Iglesia Católica. Las acciones litúrgicas realizadas por el P. Pablo Pérez que contradicen la doctrina y las normas de la Iglesia, carecen de toda validez canónica”.

También aclara que dado que el P. Pablo Pérez no pertenece al clero de la Prelatura ni posee las licencias ministeriales, no está facultado para realizar ningún rito sacramental católico válido. Y añade: “Esta Iglesia particular no puede autorizar en ninguna circunstancia ceremonias que no se ajusten a las normas y a la disciplina de la Iglesia. Por este motivo desconoce cualquier acto de culto público ejercido en circunstancias irregulares.

Cabe recordar que se ha iniciado un proceso canónico de investigación sobre la naturaleza de la “celebración irregular” efectuada en el territorio por el P. Pablo Pérez el día 4 de noviembre de 2017. “Se ampliará, asimismo, esta investigación respecto a su status canónico y su conducta clerical”, sentenció.

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