10 Consejos para vestir al Niño Dios

El 2 de febrero la Iglesia conmemora el momento en el que María, acompañada de José, fue al templo de Jerusalén para cumplir con el rito de purificación y para presentar al Niño Jesús al templo como también marcaba la ley: que a los cuarenta días de nacido, todo varón judío debía ser presentado en el templo (de ahí que a esta fiesta se le conozca también como ‘la Presentación del Señor’). En recuerdo de lo que hicieron José y María, la gente lleva a la iglesia a su Niño Jesús para que se lo bendigan y luego celebra una fiesta en Su honor (la famosa ‘tamalada’ que suele pagar aquél a quien le salió la figurita del Niño en la rosca de Reyes).

Lo de vestir al Niño Dios no forma parte de la liturgia de la Iglesia; se trata de una tradición popular con que la gente busca rendirle un homenaje y mostrarle su cariño, y por ello la Iglesia es flexible. Ahora bien, si lo llevan vestido de futbolista es porque quizá en la familia hay algún fanático del futbol que disfruta viendo a su Niño Jesús vestido con el uniforme de su equipo favorito, y aunque para muchos esto represente una falta de respeto, debemos estar conscientes de que su intención no es esa, sino imaginar que Él comparte su afición, sentirlo más cercano. Basta ver la ternura y el cuidado con que la gente lleva a su Niño Jesús a la iglesia sentado en una sillita o dentro de un canastito primorosamente adornado, para saber que nadie lo manda vestir con mala intención. Jesús dijo que se conoce cuando algo es bueno o malo por los frutos que produce, y en este caso, el vestir a su Niño Dios ayuda a que la gente rinda un afectuoso homenaje a Aquel que por amor nació entre nosotros, los frutos son positivos. De cualquier manera sugerimos seguir las siguientes recomendaciones y no mortificarse por el exceso de imaginación de algunos trajecitos…  mejor únase a la fiesta y después permítase disfrutar un tamalito y una buena taza de atole o champurrado…

 

1.- Si no es correcto vestir de cosas raras una imagen del Jesucristo adulto ¿por qué algunos piensan que eso si se puede hacer con su imagen de Niño? No sólo se deben respetar las imágenes de Cristo adulto sino también las de Jesucristo Niño.

2.- Las imágenes de Cristo no pueden recibir el trato de muñecos o juguetes. Por eso reciben una bendición especial y se les coloca dentro de un lugar especial. Cuando se juega con una imagen religiosa o se le falta al respecto, la imagen puede perder la bendición y se puede cometer un sacrilegio.

3.- Con tristeza cada vez más se ven vestidos del Niño Dios que provienen de ideas distintas o contrarias a la fe. En los últimos días han aparecido incluso quienes quieren vestir al niño Dios con el atuendo de la llamada “Santa Muerte”, devoción contraria a la fe católica.

4.- Las imágenes deben de ser, en la medida de lo posible,  bellas, dignas y tratadas con decoro.

5.- Las imágenes de madera o yeso son solo imágenes y no sienten. No se visten porque ‘tengan frío’ o se les cambia el atuendo para que ‘no se enojen’ como suele decir la gente.

6.- No es necesario cambiarles de vestimenta cada año. Más aún, si queremos ponerles un vestido digno y verdaderamente bello, valdría la pena hacerles uno solo. En este tiempo de crisis es más recomendable dar mantenimiento, lavar o reembellecer el trajecito que ya tiene a pensar en comprarle uno nuevo.

7.- Cristo es el modelo de vida para los santos, son los santos quienes se quieren parecer a Cristo por eso no vistamos al niño Jesús de “santos”.

8- Si queremos vestir al Niño Jesús con el traje de alguna advocación, entonces  vistamos a Cristo de Cristo, por ejemplo: de Niño de las Palomitas (recordando las palomitas que se llevaron en su presentación), de Nazareno (porque Jesucristo fue Jesús de Nazaret), de Sagrado Corazón (que nos muestra su gran amor), de Señor de la Misericordia (que nos enseña a ser misericordiosos), de Cristo Rey (para trabajar con amor por su reino), de Cristo Sacerdote (para recordar que Él nos dejó los sacramentos), de Buen Pastor (que ha dado la vida por nosotros), del venerado Niño de Atocha, etc.

9.- Aunque la tradición popular tiene muchos elementos positivos, también suele inventar normas que no siempre es necesario seguir  porque no son indispensables. Por ejemplo no es indispensable que para poder sentar al Niño deben pasar tres años o que para poder cambiarle de padrinos a la imagen se haya cumplido con ciertos requisitos.

10.-¿Por qué no participar de esta bonita tradición elaborando nosotros mismos un vestido decoroso a nuestro Niño Dios? Además de ser quizá más barato, el hacer con nuestras manos un regalo al Niño Dios nos da mayor sensibilidad para vestir con decoro y seriedad al Niñito y nos inspira a cuidarlo no sólo cada 2 de febrero sino todos los días

Ad